Las temidas contracciones. Si existe un símbolo por antonomasia que representa la llegada de nuestro bebé al mundo son sin duda las contracciones.
Al margen, lógicamente, de ser una realidad, es algo que hemos visto en películas o series hasta la saciedad y que muestran ese momento previo a “romper aguas” y poner rumbo a nuestro hospital para dar a luz.
Sin embargo, ¿sabías que las contracciones pueden llevarnos también a confusión? De hecho, debemos decir que las contracciones son algo muy normal durante el embarazo, especialmente según va avanzando, por lo que también es importante saber reconocer y diferenciar una contracción, llamémosle normal, de las que nos indican que nuestro bebé ha decidido presentarse en sociedad.
Para que no haya confusiones ni sustos, y así podáis vivir los últimos días o semanas del embarazo con la mayor tranquilidad, a continuación, vamos a ver y explicar los diferentes tipos de contracciones que podemos sufrir nuestro y sus principales diferencias.
¿Qué es una contracción?
Las contracciones son movimientos normales que se producen en el útero durante el embarazo. Tened en cuenta que nuestro útero es un músculo más del cuerpo y que por ello se expande y crece según nuestro embarazo va avanzando.
En este sentido, según pasan las semanas y el parto empieza a estar más cerca, es normal que el útero comience a contraerse y a continuación a relajarse con más frecuencia.
Aunque no siempre seamos conscientes, a lo largo de la vida de una mujer, sobre todo en su etapa fértil, son bastante comunes las contracciones, por ejemplo, durante la menstruación para ayudar a nuestro cuerpo a expulsar el óvulo.
¿Hay diferentes tipos de contracciones?
Ahora que ya sabemos que las contracciones son algo bastante normal en la vida de una mujer, es importante saber qué tipos de contracciones son las más frecuentes para evitar caer en equívocos innecesarios.
Los tipos más comunes son las propias del parto y las que llamamos contracciones de “Braxton Hicks”. Os explicamos sus diferencias a continuación.
- Contracciones de “Braxton Hicks”: se trata de un tipo de contracción que, por lo general, no es dolorosa, aunque si se repite con frecuencia puede llegar a ser algo molesta.
Su origen es puramente fisiológico y suelen hacer acto de aparición entre las semanas 20 y 30 de embarazo. Según avanzamos en la gestación, lo normal es que se vuelvan más frecuentes y aumente su intensidad.
No obstante, estas contracciones de Braxton Hicks ayudan a preparar al cuello uterino de cara a la dilatación del parto.
- Contracciones propias del parto: la diferencia más notable es que, en este caso, las contracciones sí que son ciertamente dolorosas y se producen de una manera cada vez más frecuente desde que sentimos la primera.
Cuando notamos estas contracciones, que pueden llegar a producirse por espacio de una hora, es importante que os pongáis en contacto con vuestro ginecólogo y seguir sus indicaciones ya que lo más probable es que vuestro bebé ya esté en camino.
¿Cómo podemos diferenciar las contracciones?
Es muy normal que, según se acerca la fecha prevista para el parto, estéis muy pendientes de cualquier signo que nos os pueda poner en alerta y haceros pensar que ya ha llegado el momento.
Esto puede generar una sensación de nervios o ansiedad que no es recomendable y siempre que sea posible debemos evitar.
Saber diferenciar entre los dos tipos de contracciones que acabamos de ver, seguro que nos va a ayudar si no a mantener la calma, por lo menos a no ponernos más nerviosas o adelantar acontecimientos.
Para ello, las principales diferencias entre los tipos de contracciones son:
- Intensidad de las contracciones: las contracciones propias del parto son dolorosas y su intensidad tiende a ir en aumento. Las de Braxton Hicks son mucho más ligeras y de menor duración.
- Duración y regularidad: las contracciones propias del parto suelen ser bastante regulares, aumentando su regularidad por espacios cada vez más cortos y pueden llegar a durar una hora. Sin embargo, las contracciones de Braxton Hicks tienen una duración que suele oscilar entre 30 y 60 segundos aproximadamente y nunca suelen durar más de una hora. Además, cuando tienen lugar si nos tumbamos y nos ponemos cómodas lo normal es que desaparezcan.
- Localización: la parte de nuestro cuerpo en la que sentimos las contracciones también puede ayudarnos a saber diferenciarlas. Así, mientras las de Braxton Hicks suelen sentirse en la zona abdominal y en zona lateral y frontal del útero, las contracciones que nos indican que ha llegado el momento del parto son más notables en la espalda, el abdomen y la zona lumbar.

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