Con la llegada de septiembre, muchas personas retoman sus rutinas y se marcan nuevos objetivos. Entre ellos, hacer más ejercicio suele estar en los primeros puestos de la lista. Y no es para menos: la actividad física regular mejora la salud cardiovascular, reduce el estrés, ayuda a mantener un peso adecuado y, en general, contribuye a sentirnos mejor.
En el ámbito de la fertilidad, también puede ser un gran aliado. Numerosos estudios han demostrado que moverse con frecuencia y mantenerse activo favorece el equilibrio hormonal y el funcionamiento del sistema reproductivo.
Sin embargo, ¿puede un exceso de ejercicio resultar perjudicial o contraproducente para nuestra fertilidad?
Os lo explicamos.
¿Qué debemos considerar un “exceso” de ejercicio?
Lo primero que debemos tener muy presente, es que no hay una única regla para hablar de exceso de ejercicio.
No es lo mismo iniciarse en el deporte, retomar rutinas o ser un atleta entrenado que incrementar de una forma notable su carga de entrenamiento hasta el punto de que resulte perjudicial para su salud.
Para entender mejor cómo afecta este exceso de deporte a nuestra fertilidad, debemos saber que cuando una actividad física se vuelve demasiado exigente, no descansamos y permitimos que nuestro cuerpo se recupere o tenemos una ingesta de calorías inadecuada, se puede producir un desequilibrio en nuestro organismo y alterar su funcionamiento.
En este sentido, una de las señales más claras de que algo no está funcionando correctamente es la aparición de cambios en el ciclo menstrual o en el estado general de salud, como el cansancio extremo, la pérdida de peso sin intención o un bajo estado de ánimo.
Este riesgo se intensifica en el caso de deportistas de élite o personas que entrenan con mucha exigencia sin un seguimiento médico o nutricional que garantice el equilibrio entre esfuerzo, descanso y alimentación.
¿Cómo afecta a las mujeres este exceso de ejercicio?
Cuando el cuerpo de una mujer interpreta que está sometido a un esfuerzo físico prolongado o a un déficit energético significativo, puede reducir o detener su función reproductiva como mecanismo de defensa. Esto suele reflejarse, en primer lugar, en cambios menstruales: ciclos irregulares o incluso la desaparición total de la menstruación.
Además, este tipo de situaciones puede provocar un descenso en los niveles de estrógenos y progesterona, dos hormonas clave para que el ciclo ovulatorio funcione correctamente. Si estos desequilibrios se prolongan en el tiempo, podrían incluso influir en la reserva ovárica, complicando aún más las posibilidades de lograr un embarazo.
Exceso de ejercicio y fertilidad masculina
En el caso de los hombres, el exceso de ejercicio también puede tener consecuencias sobre la fertilidad, aunque a menudo pasan más desapercibidas. Cuando el organismo está sometido a un esfuerzo físico constante y no cuenta con el tiempo ni los recursos necesarios para recuperarse, puede producirse una disminución en la producción de testosterona, la principal hormona sexual masculina.
Este descenso hormonal afecta directamente a la calidad del semen. Es posible que se reduzca la cantidad de espermatozoides, que su movilidad se vea comprometida o que presenten alteraciones morfológicas.
Escuchar al cuerpo, clave para cuidar la fertilidad
El punto clave está en encontrar un equilibrio saludable. El ejercicio es recomendable, también cuando se está buscando un embarazo, pero siempre adaptado a las necesidades y características de cada persona y siempre bajo la supervisión y criterio de un médico.
En AISH, entendemos la fertilidad desde una mirada integral.
Sabemos que los hábitos de vida, como el deporte o la alimentación, influyen directamente en la salud reproductiva.
Es por ello que apostamos siempre por la personalización de los tratamientos no solo desde el punto de vista de la medicación adecuada o el tratamiento con más opciones de lograr el embarazo.
El estilo de vida de nuestras pacientes y su salud general, también son aspectos que abordamos durante nuestra primera visita para poder realizar los cambios, si es necesario, que nos permitan tener más opciones de lograr el embarazo.
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