Alrededor de la infertilidad y la reproducción asistida siempre han existido muchos mitos y falsas creencias.
Una de ellas, es que la infertilidad siempre se asocia a la mujer cuando no hay nada más lejos de la realidad. En la actualidad sabemos que los casos de infertilidad se reparten por igual entre hombres y mujeres, de hecho, incluso, nos encontramos con parejas en la clínica en las que la infertilidad implica a ambos miembros de la pareja.
En cuanto a la infertilidad masculina, es cierto que parece que exista un aumento de los casos en estos últimos años. Aquí debemos tener en cuenta que tantos los hábitos de los hombres, como factores relacionados con la exposición atmosférica está demostrado que pueden afectar a la calidad de semen y empeorar su pronóstico reproductivo, pero, también debemos tener claro que cada vez es más frecuente que los estudios de fertilidad antes de buscar el embarazo o empezar un tratamiento se hagan a ambos miembros de la pareja.
¿Qué pruebas se realizan para diagnosticar la infertilidad masculina?
El estudio de la fertilidad de la pareja es esencial cuando se disponen a buscar su embarazo, o, por el contrario, llevan tiempo en ello y no lo consiguen.
Esta prueba diagnóstica nos sirve, además, para diagnosticar posibles problemas relacionados, para planificar y determinar el mejor tratamiento para lograr el embarazo en aquellas parejas que recurren a una clínica de reproducción asistida para formar su propia familia o ampliarla si ya tuvieron hijos anteriores.
En el caso de los hombres, la prueba más común es el llamado “seminograma”. A través de una muestra de semen, podemos medir ciertos aspectos o indicadores del semen, como su densidad y volumen, o la cantidad de espermatozoides presentes, así como su movilidad y morfología.
Con los resultados de estos parámetros, podemos diagnosticar cuál es el problema y decidir el tratamiento más adecuado de forma personalizada.
¿Cuáles son las principales causas de infertilidad masculina?
La fertilidad masculina se puede ver muy condicionada con el estilo de vida y los hábitos del hombre.
Por lo general, los hombres que mantienen unos buenos hábitos saludables, tanto en alimentación como en la práctica de ejercicio físico, suelen gozar de una buena salud reproductiva salvo que encontremos algún problema fisiológico o alguna patología que pueda afectar.
Es cierto, también, que cada vez encontramos más estudios que demuestran que existe una relación directa entre la exposición a los contaminantes o a tóxicos y una mala calidad seminal.
En el caso de los hombres, la edad no es un factor tan determinante como lo es en las mujeres, aunque cada vez hay más estudios que confirman que la calidad del semen se ve afectada y comienza a decrecer a partir de los 45-50 años.
Por otro lado, si hablamos de patologías o problemas que pueden afectar, encontramos los siguientes:
- Alteraciones en las hormonas masculinas: pueden producir algún fallo en el organismo que afecte a la producción de las hormonas que regulan el correcto desarrollo de los órganos sexuales masculinos.
- Patologías que afecten a la salud reproductiva de los hombres: nos referimos a patologías, por ejemplo, localizadas en los testículos y que impiden la correcta producción de esperma.
- Obstrucciones que dificulten el camino de los espermatozoides hacia la uretra.
- Alteraciones en los espermatozoides: en este caso, estas alteraciones suelen afectar bien a la morfología o a la movilidad de los espermatozoides.
¿Es posible prevenir la infertilidad masculina?
Al principio del artículo hemos comentado que uno de los principales problemas relacionados con la fertilidad en el caso de los hombres reside en su propio estilo de vida y los hábitos que tenga adquiridos.
Por tanto, respondiendo a la pregunta, muchas veces, un cambio de vida o de hábitos es muy favorable para mejorar los resultados.
En este sentido, siempre recomendamos que, cuando una pareja se decide a buscar el embarazo o comienza la planificación del mismo, mantenga una dieta lo más equilibrada y saludable posible, así como que evite el alcohol, el tabaco y cualquier sustancia nociva que pueda ser perjudicial.
De igual forma, el estrés es un enemigo tanto para nuestra salud en general como para nuestra salud reproductiva pudiendo afectar incluso a la calidad del semen. Mantener los niveles de estrés a raya, por ejemplo, con la práctica de ejercicio de forma habitual, es totalmente beneficioso.

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